viernes, 27 de noviembre de 2015

EL CIRCO DE LA COSA PÚBLICA

EL CIRCO DE LA COSA PÚBLICA
O el abecé del político sagaz.
                           …………………..

-Pues, a mi modo de ver
-dijo un ciego deslumbrado
antes de empezar a ser
por los tuertos aclamado-,
veréis lo que puede hacer
un vidente del pasado,
adivino del ayer,
lince miope, cegato
pero dispuesto a ejercer
en cualquier puesto de mando
(no era un Homero, anunciando
lo que iba a suceder
en Troya, Paris mediando;
ni Tiresias, castigado
por Atenea cuando fue
por aquél, vista en el baño;
aunque le premió también
con el don de ir augurando
lo que pasaría después
del tiempo pasado).
Ya las cosas bien mirando,
o sea, fijándose bien
y despacio contemplando,
lo que se dice…saber,
echando un primer vistazo,
¡yo no sé muy bien qué es
esto que estoy gestionando!
Veámoslo del revés…
¡Ahora sí lo veo claro!
Parece que es una nuez…
o… un huevo de dinosaurio.
¿Será que no veo bien?
¡Den más luz al escenario!
-dijo- y de noche otra vez
quedóse todo apagado.
Y con esta brillantez
fue viéndose todo claro
lo que imposible era ver.
¿Qué cómo esto podía ser?
¡Muy poco tiene de raro:
No hay nada como tener
un buen guía iluminado
que te oriente en el saber
que él ha visto emborronado
penetrando a su través…!
¡Si lo suyo es ser osado!
-¡Y ahora…! ¡no digáis nada!
 -dijo así una muda-sorda
cautelosa y asustada-.
Que no entran nunca las moscas
en una boca cerrada;
y que mucho se equivoca
y yerra el que mucho habla.
Todos siguieron su regla
y la muda pronunció
un discurso con dislexia
aunque era su intención
que fuera propia de iglesia
su oratoria, en el salón.
Un sólo sordo la oyó
dormido, y a duras penas;
un sordo, viejo, gruñón,
que interpretaba por señas,
a la azul luz de un farol,
las misivas más pequeñas.
Las paredes, que el rumor
nítidamente entendieron,
hablaban a media voz,
cuchicheaban sin pelos
 en la lengua, dos a dos;
disimulaban los lerdos;
los ateos pedían a Dios
que fulminara a los necios.
Luego,  allí mitineó,
licenciado en estulticia,
un mentecato doctor,
auténtica medianía,
beocio disertador
en vil politiquería,
que a impartir se decidió
 -en lo que más carecía-:
 de prudencia una lección,
 de honda sabiduría.
Atendióle un auditorio
simpar -el que merecía-,
de pleno de consistorio
en cordial campechanía,
al nivel del “locutorio”-
u orador, que se diría.
Y allí veríades, Sancho,
unas que fablar harían
a  piedras, riscos y cantos,
cosas que el edil decía:
-Este pueblo está dejado
de Dios y Santa María.
Roguemos que… ¡aunque sea barro!,
pero…¡que llueva, algún día!
Que están los campos quemados
de viento, sol y sequía.
Y si no, reconvirtamos
 la nuestra ganadería
 y domándolos, hagamos,
(sin mucho esfuerzo sería),
¡a cabra, cordero y guarro,
animal de compañía…!
Con letras de oro escribamos
la historia de nuestra villa:
De semanales mercados
celebremos dos al día;
hagamos que el usuario
pague sólo en calderilla,
los billetes prohibamos
y el talón de garantía.
Y los dignos ciudadanos
moradores de esta villa,
que por eso eran villanos
con menor categoría,
ahora sean elevados
a  común ciudadanía.
Un coliseo construyamos
con piedras de sillería
que sea de los romanos
motivo de negra envidia,
levantado con las manos,
sin rastro de ingeniería,
con individuales baños
de dorada grifería
que permita a los parados
poder decir cada día:
“Este prócer nos ha dado
ejemplo de plena dicha,
 y progreso redoblado
a nuestras insulsas vidas.”
Para afrontar estos gastos,
que la población vecina
de ellos no se haga cargo;
que toque la lotería,
la quiniela, el cuponazo…
Y en las granjas las gallinas
pongan los huevos cuadrados,
tal como son las sandías
de Japón en los mercados.
Con esa forma serían
unos huevos renombrados
que todo el mundo querría
en su caja organizados
guardar como mercancía,
perfectamente apilados,
preciosa, de orfebrería.
Que cuando haya en un contrato
casa comprada o vendida
tenga que pagar el pato,
es decir, la plusvalía,
el que aguante menos rato
con la mano en la parrilla.
Los perros, lobos y gatos,
y no la chiquillería,
sean queridos y cuidados
mejor que las abuelitas;
y que, con sus dientes largos,
muerdan a caperucitas
sin que a ellos ni a sus amos
reproche alguno se diga.
Con estas ideas cuatro
y otras brillantes medidas,
pronto habremos alcanzado
un puesto de maravilla
en la gestión del Estado,
del pueblo, o la Autonomía.

                                       He dicho.


                                                                              © Salvador Navarro Fernández.


sábado, 21 de noviembre de 2015

HERMANA LECHUGA

SAN FRANCISCO DE ASÍS HABLA FRATERNALMENTE A LA NATURALEZA

HERMANA LECHUGA

Tierna lechuga vital:
Deja que verde te vista
antes de entrar a engrosar
el número ecologista
de seres vivos y en paz
en serio orden de revista,
como quieren colocar
al bravo toro de lidia.
Que nadie te ha de tocar
ni una hoja, a la vista
de un guardia antinuclear
campeón naturalista.
Lástima le tengo al pan
cuando los animalistas
descarguen su ira y afán
y lo incluyan en la lista
de alimentos “de guardar”,
de guardar hasta más vista´
pero sin desayunar
-como en la iglesia, en las misas
y en fiestas de comulgar-.
Quiero dejar hoy escritas,
por lo que pueda pasar,
mil gracias a la bendita
masa del primer manjar:
El pan, que toda hambre quita,
que te la hace olvidar
y la delgadez evita,
antes de que lo prohiba,
una ley que has de acatar:
la norma ecopacifista,
de “antes muerto que matar”;
matar aquello que exista
vivo o por animar;
basándose en la premisa
de que no hay que profanar
ni a la semilla que pisa
de trigo, el buey al arar,
"¡Que hubiera dado una espiga!
Y después, otra; y cien más"
que engordaran su barriga
( la de ese buey, claro está)
sin límite ni medida,
gordo hasta reventar,
mas, ¡respetando su vida!
 Todo, menos ser harina,
harina de otro costal,
amasada y bien cocida.
Y añade la Mundial
Organización cansina
de la Salud humanal,
que comer carne es nociva
costumbre para olvidar.
“¡Primero es la vaca viva!
Antes está el animal;
el animal, y su vida”.
¿Y la nuestra…? “¡Eso da igual!
Lo bueno es que el buey viva,
Que viva todo animal”
 Y ¡al hoyo la humana vida!:
No digáis que eso está mal
porque os ganaréis la ira
de Dios, que os castigará.
Viva el cerdo y la lubina,
viva el ave de corral;
no importa pollo o gallina;
viva el cordero lechal
de la cena decembrina
hijo de Ares marcial
y la baladora ovina
que lo supo amamantar,
viva la almeja coquina,
y el mejillón balear,
que viva la res taurina
la liebre, el jumento asnal,
el delfín y la “delfina”,
el tordo en el olivar
y hasta la leche caprina
que vino de teta a dar
de Amaltea, a Zeus, la ninfa;
aunque haya que cocinar
en cerámica vasija
para, de fiebre, salvar;
si son calostros, ¡divina!
Pero ¡ya está bien de hablar…!
¡Viva, que viva y que viva
todo ser viviente, y más!;
pero no demos la vida
por un partido animal
que ni a correr nos convida.
Viva el jamón sin salar
y el salado, en la cocina,
y el cuchillo de cortar
en lonchas largas y finas,
con vino para tomar
a la hora de la comida.
Viva el bistec caballar,
 y el salchichón de pollina;
el chorizo de colgar
y el conejo a la parrilla.
Del esturión, el caviar
y aquella trufa extrafina
que el cochino supo hallar
en la raíz de la encina.
¿Por qué hay que seleccionar
qué tomar en la comida
si todo es tan natural
sea puerro, pez o cecina;
sea vegetal, animal,
pavo, trucha o mandarina
y lo hemos tomado tal
 como dice la divina
palabra que hay que tomar
las perdices y laudinas,
desde tiempo inmemorial?
            

                                                                Firmado: Francisco de Asís II


                                                              ©Salvador Navarro Fernández

martes, 10 de noviembre de 2015

¿Qué gente vio jamás en la pretérita Edad...?






Epístola actual (que no, moral) a Alonso
En homenaje al poeta barroco sevillano Juan de Arguijo, admirado por Lope de Vega.

Hoy, hechos tristes y sucesos únicos
Inquietan al país,  dejando estúpidos
(O estupefactos, en modo menos clásico),
A los que, amigo Alonso, van de lúcidos
Y sagaces, por este mundo, enfáticos.
¿Qué gente vio jamás en la pretérita
Edad, donde vivimos los ibéricos
las desventuras en tan alto número?
¿Cuándo tan fiero se mostró el plumífero
Lucifer, vestido de suave túnica
Como después del odio cataláunico
Se vio ofendida la cultura hispánica
Bajo el disfraz de un discurso sofístico,
Entremezclado  de dulce y satánico,
En forma correctamente política
Dirigido a un adormecido público
Que ignora una tragedia casi bíblica,
Si no es un terrible temblor sísmico,
Avecinarse de tamaño insólito,
Como presagia en Delfos el oráculo,
Que pondrá boca arriba lo autonómico,
Trastocará esta vida pacífica
Y llevará los males al punto álgido
De donde no se sale sin un látigo
Cuando los ciudadanos se hacen súbditos,
Que  consienten servir al espectáculo,
De fieras, para el ruedo tauromáquico
Al resto de paisanos, algo atónitos*
contemplando este suelo patriótico,
Hecho añicos por cuarenta fanáticos?
¡Dichoso tú, que de la antigua Úbera
Gozas los campos de la tierra vírgenes,
 Más apreciados que jardines  pénsiles,
Que en Babilonia cultivó Semíramis,
Ves correr del Superbo el agua líquida,
Del gran nubarrón negro descargándose,
Que al canto se asemeja de los pájaros
Con apacible y melodiosa música;
Y retirado del bullicio y tráfico
Empleas el tiempo en los estudios útiles.
Fecunda vida habrás, con beneplácito
Del cielo, que se muestra tan benéfico.
Disfruta el alma de la Overa arcádica
Y acuérdate de los que somos próximos
En amistad, y voluntad recíproca.
                                                                                   

                                                                               © Salvador Navarro Fernández.





*’atónito’, tiene la misma etimología que ‘tonto’ y ‘atontao’.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Oigo, patria, tu aflicción...




Oigo, patria, tu aflicción…(en homenaje a Bernardo López y su “Oda al dos de mayo”)

Esta es la hora, paisanos
de alzar, rotunda, la voz;
de decirlo fuerte y claro:
la fiesta ya se acabó;
a estos “revolucionarios”
de yate, escaño y salón
catalanes, hay que echarlos,
con total educación,
mostrándonos solidarios
defendiendo la nación
de todos los ciudadanos.
Me niego a ser doblegado,
oh, patria de mi pasión,
asistiendo a este espectáculo
de vileza y de traición
sin rebelarme ante tanto
odio, ira y ambición
de tus hijos renegados,
que han hallado la ocasión
de destruir tu legado,
despreciando su valor
y nos dejan ignorados
al resto en resignación,
negándonos soberanos
del país, sin excepción,
como seres apestados,
objetos de maldición
odiosos, vituperados,
ladrones de condición
a sus ojos. Y, robados,
repiten con profusión,
 se sienten perjudicados
en bienes, gloria y honor
por los que no nos prestamos
a sufrir su imposición
como obedientes vasallos
de poderoso señor.
Y en rebeldía se han mostrado
apelando a la opresión
-supuesta que han soportado
de nuestra parte-, ¡ay, Dios!
¡Cuando se han beneficiado
del mejor trato y favor
de grupo privilegiado…!
No hay que concederles, no,
ningún obsequio o regalo
tras décadas de cesión
que hasta aquí nos han llevado.
Ya se acabó la cuestión.
-Catalanes: ya ha pasado
César aquel Rubicón.
Pero esta vez, sin embargo,
su éxito será menor.
Los ciudadanos hispanos
frente a esta rebelión,
por la ley legitimados,
venceremos al felón;
con la fuerza respaldados
impondremos la razón;
esta soberbia de osados
 reducida en un rincón
quedará, y reconfortados
cumpliremos la misión
de guardar inalterados
los derechos, la nación
que a todos nos ha criado,
viva en la Constitución.
……………………………………
Inútil independencia
la que pretenden lograr,
los que ofrecen resistencia
a normal vida social:
ejemplos de incompetencia,
nulos para gobernar,
separatistas de guerra
segadores de golpear.
Con falsedad e insolencia
publican nuestra maldad.
Incumplen toda sentencia
en total impunidad
venga de donde provenga,
no importa qué tribunal,
sea del Supremo, la Audiencia
o del Constitucional;
y revelan su insolvencia
rayana en la nulidad,
y es la suya, competencia,
como arte de gestionar,
ausente de toda ciencia.
…………………………………………….

Viva Aragón y Valencia
y viva Ciudad Real,
que vivan Melilla y  Murcia,
y el piélago balear,
Canarias y Cataluña,
y Andalucía sin par,
León y las dos Castillas
y el cantábrico solar
y la Extremadura, viva,
Bilbao, Álava y San Sebastián
Navarra, Rioja, Asturias
Ceuta y Canarias del mar.
Vivan todas las Españas
multicolores, en paz.




                        © Salvador Navarro Fernández

De "El alcalde de Zalamea", un ejemplo de justicia
contra el que se excede en su función:

Con respeto le llevad
 a las casas en efeto
del concejo, y con respeto
 un par de grillos le echad
  y una cadena, y tened
 con respeto gran cuidado,
 que no hable a ningún soldado.
 Y a todos también poned
 en la cárcel, que es razón,
  y aparte, porque después
 con respeto a todos tres
 les tomen la confesión.
 Y aquí, para entre los dos
 si hallo harto paño, en efeto
 con muchísimo respeto

 os he de ahorcar, juro a Dios!


lunes, 17 de agosto de 2015



ODA A UN RÍO INTERMITENTE. EL RÍO QUE NOS LLEVA.

 Río que vas de peña en peña:
Déjame,por Dios, pasar
Que mi pobre madre enferma
 Ayer me  mandó (a) llamar.

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¿Ves, San Miguel, nuestro río
surco por Gerión arado?
¿Está sereno y tranquilo
o con ira y enojado?
¿Ha descargado con saña
por las cumbres el nublado?
¿O fue agua de borrajas
según es lo acostumbrado?
¿Vienen por él ya las aguas?
Dinos si se va acercando
la lengua, con la que arrasa
campo yermo o cultivado,
-o la punta que otros llaman
en estilo no elevado-,
la masa ocre que brama,
ruge y embiste corneando,
acometiendo en manada
a las riscos golpeando;
la espuma sucia que salta
en  marrones latigazos.
Si todo eso observaras
desde tu otero elevado,
desde tu ermita blanqueada,
lumbre de cal en el llano,
desde tu esbelta atalaya,
alcázar de los cristianos,
que es de Nubla fina estampa;
desde tu monte serrano,
recia, preciosa esmeralda;
desde tu cerro sagrado,
celador que tierra guarda,
vigía del cielo nombrado,
a tu grey humilde y llana
hazlo saber ipso facto.
Cuando presientas que baja
mortal y ciega la ola
avísanos, da la alarma,
 no dudes, a cualquier hora,
si ruge como una fiera
o acecha como alimaña
haz sonar la caracola,
la cuerna, tambor o trompa
de un cortijo en la ribera
para que todos lo oigan;
y confesados los coja
a los creyentes su fuerza,
y resguardados acoja
a tiempo, de tal fiereza,
su alma, en febril congoja,
en volandas, pasajera,
la Providencia piadosa.

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Río soberbio, toro suelto
de turbias y bravas aguas,
de tiempo en tiempo revuelto
en septembrinas borrascas;
gigante mar turbulento
de olas como montañas:
déjame alcanzar la orilla
 ¡No me ahogue en hora mala!
Voy a jugarme la vida
y librar esta batalla
contra rival tan severo
mano a mano, braza a braza,
y estrechar contra mi pecho
a la que me enseñó el habla
que  en aquel lado me espera
rezándole a nuestra santa
protectora de tormentas,
de mineros y otras causas,
la patrona Santa Bárbara,
para que no sufra herida,
para que no pierda el alma.
Sé bueno y clemente ahora,
descansa, haz una pausa
y permíteme que pase
de un lado a otro sin barca;
no hay puentes ni pasaderas
que rompiste en tu riada
sin que nadie lo temiera,
sin que nadie lo esperara;
sin que nadie lo temiera…
y menos, lo deseara.         


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Río bravo de aguas turbias,
furia de morlaco negro,
preñado a veces de lluvias
o de sequías sin cuento;
glorioso germen de vida
y muerte en otras, reseco:
Sé claro no uses argucias,
desvélanos tu misterio,
si no nos das alegría
no impongas el desconsuelo.


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Río soberbio, río seco,
río muerto, hijo de rambla,
de arena y de piedras lleno
sin una gota de nada.
Río triste, río serio,
río de lluvias sediento:
Nadie te mira a la cara
desde que sólo traes viento;
nadie te quiere mentar
si no es con menosprecio;
nadie a acompañarte baja
en busca de tu aire fresco;
nadie viene a contemplar
tu cara de roto espejo,
de eterna ausencia de agua,
ahora que tienes el cuerpo
vacío como una cántara
urgente en las aguaderas
camino de fuente clara
a lomos de burro negro.


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¡Cuántas veces te has burlado,
mostrando tu faz guerrera,
de la buena fe sincera,
y con furia has arrancado
sobre rudo potro alado,
la huerta, el trigo o la higuera…!
Cosecha, vida y hacienda
del hortelano abnegado
te has llevado en la carrera
como corcel desbocado.
Y con odio te has jurado
continuar la contienda
y no abandonar la senda
de enemigo declarado.

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Rio nuestro, río desierto,
el de las mil asechanzas:
¿Estás forjando las armas
de la próxima asonada?
El arcángel nos proteja
-San Miguel el de la espada-
y la mártir Santa Bárbara,
de tragedias malhadadas,
de diluvios infernales,
de terroríficas aguas,
y de odiosos vendavales;
séanos piadoso el cielo
y pase como si nada
la nube negra de lluvia
sobre la tierra inundada.
Líbrenos de los malvados
truenos sonoros y rayos
y venga el sol y la calma
tras esta tormenta aciaga.



             ©Salvador Navarro Fernández.          



                               

viernes, 27 de marzo de 2015

A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD


Salve, Regina.
Te saludamos
los que rezamos
con la doctrina
de los cristianos.
A ti clamamos
los descendientes
hijos de Eva
y Adán el Viejo.
Que tu consejo
sea la linterna
de este destierro
aquí en la Tierra,
de los creyentes.
De Soledad
Virgen doliente
guía y espejo
de la bondad,
luz y reflejo
de la piedad;
calma  y consuelo
de cualquier duelo,
Madre de amor
de San Salvador;
en alma y cuerpo
subiste al cielo
y estás al lado
del Creador,
Padre del Cristo
de  la Pasión.

Para las gentes
de toda Overa,
de   penitentes,
su consejera;
tanto  presentes
en nuestra tierra
o bien ausentes,
fuera de ella,
viva, en su mente,
llevan la huella
del refulgente
cielo de estrellas
de seda argéntea
de capa negra,
manto llamada
que te hermosea.
Bella, indulgente,
Madre silente:
Tu triste pena,
no indiferentes,
hacemos nuestra,
por el ungido
resucitado;
que en el olvido
no haya quedado
su sacrificio
por ayudarnos,
de aquel tu hijo
tan bien amado.
Cara de alba
y de tristeza
lágrimas de agua
y de sal densa.
Faz dolorosa
de gracia llena,
señora hermosa
dulce y serena.
Santa patrona,
intercedente,
intercesora:
Por la presente,
por quien te implora,
impenitente,
perdón aboga;
a este, defiende,
devoto ahora;
que no se queme
y vea la gloria
cuando le llegue
su día y hora.




                                             ©      Salvador Navarro Fernández.

jueves, 26 de febrero de 2015


Una y una, dos
Dos y dos son cuatro,
Cuatro y cuatro, ocho,
Y ocho, dieciséis.
(juguete numérico-literal alfanumérico)

Una boca para hablar
Lo que no te has de callar;
Dos labios para besar
A quien ames de verdad.
Para oler, una nariz,
Con la que has  de respirar
Los olores
Del rosal;
Dos ojos para mirar
De las flores
Los colores.
Dos manos para aplaudir
Lo bueno de los demás,
Gestos para disentir
De lo injusto, y criticar
Lo que no has de permitir.
Dos ojos para mirar
Antes de empezar a ver;
Luego, hay que distinguir
De lo falso lo real.
Dos pies para caminar
Sin mucha prisa en llegar,
Pues en esto has de saber
Que el camino es el final.
Cosas en la vida hay tres
Que están sobre  las demás:
Salud, amor y amistad.
Salud para disfrutar,
Amor para regalar
Y amistad que compartir.
Cuatro días que vivir,
Dice la gente vulgar
Que tenemos.
Cinco dedos de contar,
Seis horas de trabajar
O siete, todo lo más
En la sexta, descansar,
Que la siesta es de soñar.
Séptimo es día de salir
De fiesta, o de pasear.
El octavo es empezar
La semana, una vez más,
Sin pesar.
Es de la sal el salario,
Es de metal el ochavo,
Ocho es del pater Octavio,
Hijo entre Séptimo y Nono,
Que no es Póstumo ni Primo,
Sino Dómino, de domo,
Dueño de su casa y divo.
Nueve días es novena,
Oraciones de rezar,
Según predican los frailes
Y dice el rito al seglar.
Diez cosas son la decena,
Diezmo, digo, decimal.
Décimo, el de sortear,
Décima, fiebre termal.
Onceavo no es onceno,
Como Alfonso el de la Navas
De Tolosa, militar
Congregador de las bravas
Huestes de Europa integral
En aquella gesta heroica
De la España medieval.

Once es sólo cardinal
No lo es decimoprimero;
Como no es onceavo
Sino fracción del entero.
Doce huevos es docena
Contados de seis en seis
Y dos más que una decena;
Con otros tres, la quincena,
Y cinco más, es veintena,
Otros seis más, veintiséis.

Quince días, quincenal,
Dos veces quince, mensual.
Quintal, quinto, quinquenal
Son del cinco, familiar.
Quinientos son cinco cientos
Cien objetos, centenar
Centeno, ciento, centavo
Tanto, centil, centenal
Céntimo, cien, centenario
Novecientos, mil, millar,
Diez veces ciento, miliar.

Solista es son de uno,
Unitario, solitario,
En cierto modo, primario,
Por no decir el primero
Como quien dice, soltero
Dúo es uno y uno más.
Doble se dice binario,
Duplicado,
Doblegado,
Porque dobla el espinazo
Aquel que es derrotado,
Y es hacer doble el doblar.
Trío es como terciario,
Dos y entre los dos el uno.
Tercio, tercero es llamado.
Cuaderno es de cuaternario
Como quinto, legionario,
Mercenario,
Militar,
Hombre terciado:
Infante, de infantería,
De caballo, caballero,
Artillería de artillero.
Artista en guerra, guerrero,
Sea rey, príncipe o armero
República o monarquía.
Desde el último al primero.
 Augustus Divus Octavius
Sixto, Séptimo, Severo,
Pontífices de ese reino 
Celestial con el terreno
De puentes divinos, nuevos,
De marzo fuisteis los idus
Para desgracia de tiempos;
Emperadores diversos
De imperios ciegos y fieros
Que arrojasteis de sus casas
A pacíficos labriegos
Y humillasteis con las armas
A magníficos guerreros,
Un millón de almas y cuerpos
Manejasteis tan severos
Como el mar lanza a las playas
A esbeltísimos veleros.  
Soberbios emperadores
Y soberbios sarracenos
Pérfidos conquistadores
De históricos momentos.
Huella patente dejasteis
De pena y de sufrimiento,
Aunque vestigios tenemos
De lengua y de monumentos;
De cultura nos legasteis
Saberes y pensamiento
Con acueductos regasteis
Nuestros campos secos, yermos;
Con calzadas transitasteis
Montes, llanuras y puertos
Y el campo fructificasteis
Para beneficio vuestro.
Y a cambio, nos esquilmasteis
Los minerales de precio:
Oro, plata, cobre y hierro
Por vuestro enriquecimiento. 


                                           Salvador Navarro Fernández.